HEMORRAGIAS

Denominamos hemorragia a cualquier salida de sangre de sus cauces habituales (los vasos sanguíneos). Existen dos tipos de clasificaciones. Una atendiendo al tipo de vaso que se ha roto:

Tipos de hemorragias según su procedencia
Tipos de hemorragias según su procedencia
  • ARTERIAL. La sangre sale de una arteria, a impulsos y con un color rojo intenso. Muy peligrosas por la gran pérdida de sangre que presentan.
  • VENOSA. La sangre sale de una vena y lo hace de forma continua y con un color rojo oscuro.
  • CAPILAR. Las heridas más comunes y menos peligrosas. Son superficiales y con poca salida de sangre.
Otra forma es atendiendo al destino final de la sangre:
  • EXTERNASSon aquellas en las que la sangre sale al exterior a través de una herida. Las hemorragias más importantes se producirán en las extremidades, ya que son las partes del cuerpo más expuestas a traumatismos de tipo laboral y porque pasan las arterias de forma más superficial.
  • INTERNASSon aquellas que se producen en el interior del organismo, sin salir al exterior, por lo tanto la sangre no se ve, pero sí que se puede detectar porque el paciente presenta signos y síntomas de shock (al igual que el resto de hemorragias).
  • EXTERIORIZADASSon aquellas hemorragias que siendo internas salen al exterior a través de un orificio natural del cuerpo: oído, nariz, boca, ano o genitales.

La pérdida de sangre provocada por una hemorragia, si no se controla, deriva en un shock hipovolémico y si no se corrige empeorará a una parada cardiorrespiratoria y a la muerte. Los signos y síntomas del shock son:

  1. Alteración de la consciencia: mareo, confusión.
  2. Estado ansioso o nervioso.
  3. Pulso rápido y débil.
  4. Respiración rápida y superficial.
  5. Palidez de mucosas.
  6. Sudoración fría y pegajosa, generalmente en manos, pies, cara y pecho.

En el cuerpo de un adulto hay unos cinco litros de sangre. La pérdida de un litro y medio provoca una situación de shock grave. Cuando donas sangre te extraen casi medio litro.

 

ACTUACIÓN ANTE HEMORRAGIAS EXTERNAS EN EXTREMIDADES

 

Si te encuentras a una persona en esta situación, debes realizar las siguientes acciones (una vez asegurada la zona y avisado a los servicios de emergencia):  


- Elévale el brazo o la pierna para reducir la presión sanguínea en la zona, así saldrá menos sangre. Túmbala con las piernas hacia arriba para favorecer el riego de sangre en el cerebro. Esta posición se conoce como antishock.

Posición antishock
Posición antishock
Compresión directa de la hemorragia y vendaje compresivo
Compresión directa de la hemorragia y vendaje compresivo

 

- Coge gasas o un trapo o camiseta limpia y colócalo sobre la herida, presiona fuerte y nunca lo retires. Sobre ese apósito se van formando coágulos que van taponando la herida y si lo quitamos volvemos a abrir la herida. Si se empapa mucho sigue poniendo más apósitos encima. Presiona al menos durante diez minutosSi la hemorragia se controla, venda la zona.

Compresión de la arteria principal
Compresión de la arteria principal

- Si no se resuelve la hemorragia, debes realizar presión directa sobre la arteria que riega esa extremidad. En la pierna es la femoral junto a la ingle y en el brazo la humeral en la parte interior del bíceps. Debes sentir como tocas el fémur o el húmero ya que debes comprimir la arteria contra el hueso. Continúa comprimiendo hasta que lleguen las asistencias médicas. Ante una hemorragia producida por una fractura abierta, este es el método que debes realizar ya que la presión directa será inviable. 

 

- Como última opción, y sólo para casos extremos, debes realizar un torniquete. Cuando la herida es muy grande, como en una amputación total o parcial, la presión directa va a ser impracticable y la presión sobre la arteria puede que sea insuficiente. Con el torniquete vas a cortar el 100% del flujo de sangre en la extremidad, pero debes saber muy bien cómo realizarla ya que es una maniobra que entraña riesgos. Necesitarás una banda ancha de unos 5 centímetros y al menos medio metro de larga (te servirá una camiseta, una corbata, un trapo... pero nunca un cordón o un cable) y un palo fuerte y largo o algo similar (te puede servir un boli o un lápiz).

Realización del torniquete
Realización del torniquete
1. Coloca la banda unos 3 centímetros por encima de la herida, pero nunca sobre el codo o la rodilla.
2. Realiza un par de vueltas y un nudo simple.
3. Coloca el palo y anúdalo con un nudo doble.
4. Gira el palo hasta que la hemorragia cese.
5. Fija el palo para que no se afloje el torniquete.
6. Comprueba el sangrado cada 10-15 minutos, aflojando el torniquete para ver si la coagulación ha detenido la hemorragia. Si no ha cesado, vuelve a apretar. Esta acción sirve también para oxigenar la extremidad, ya que está sin flujo sanguíneo y los tejidos comienzan a morir.
7. Si ha cesado, limpia bien la herida y véndala si puedes.
Manejo de miembro amputado
Manejo de miembro amputado

Si te encuentras con una amputación de un dedo, una mano, un pie... debes saber que hay una forma de mantener ese miembro "vivo" para después poder reimplantarlo en la persona. Aunque no sea reimplantable, siempre lo podrán usar en el hospital para la reconstrucción de la zona.

 

Debes coger el miembro, envolverlo en un paño limpio y a su vez meterlo en una bolsa y cerrarla bien. Todo ello lo debes introducir en un recipiente con agua y hielo o hielo directamente (lo ideal es una temperatura de 4ºC).

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